Enrique Caballero Arias, de Venezuela

Siléncidas

De nuevo persiste el soberbio mutismo
que deja la lluvia amordazada
cuando calma sus barrenos,
y demencias.

El aguacero enérgico,
afanoso, a demasías...,
de pronto cesó
el horrible estruendo
que hacía al desplomarse sobre el piso,
fue así
en un trisé al improviso.

Dejando sus estelas secuenciales
silenciosas, después del aguacero
dónde hay atrición y embotamiento
en lo profuso del sosiego.

Es presentible
e insensible, porque acaricia las luces del día
a sus caprichos
sin apegos,
pero
hay algo que habla con agudeza del urdido
e intrincado,
sus aguajes, y vienen a ser
bocanadas de aire,
en el silencio
y umbrío, me apesumbro
al saberme envuelto entre siléncidas
fascinantes de lloviznas
...,sin paciencias.-

Querrién ® © Caracas-Venezuela 2006
poetaxi
Pintura tomada de Óleos de anglemos